La representación de las edades, y de la duración que las separa, es relativa a la composición de la sociedad y de sus partidos, a sus necesidades, a sus posibilidades. En nuestras viejas naciones, sobre todo antes de la guerra, donde todos los puestos estaban ocupados, donde no se avanzaba en absoluto sino por obra de la antigüedad, cada uno debía formar fila y esperar su turno, y los jóvenes se encontraban separados de los viejos por una masa densa, incomprensible, cuyo espesor les imponía el sentimiento de las etapas que debían franquear antes de alcanzar a sus mayores.
M. IIALBWACHS, Classes sociales et morphologie
20.01.12
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